
Abrimos esta sección en la que algun@s yoguis y yoguinis que practican en Yentda nos cuentan lo que les aportan el yoga y la meditación.
Agradecida. Om shantí.
Mª Carmen Oliva
De Magdalena
Gómez. Grupo de las 20.00, y grupo de las 19.00:
¿QUÉ ES PARA MI EL YOGA?
Esta pregunta tan simple,
merece una larga y profunda reflexión
Para empezar el yoga para
mí, junto con la naturopatía y sinergia, va unido a siete años de experiencias
y vivencias vitales: muerte de seres queridos y no tan queridos que
formaban parte de mi existencia, separaciones, cambios de lugar de trabajo,
forma de vida...
Mis maestros en este
camino: Javier y M. Carmen. Siempre agradecida a ellos.
Ha sido un exhaustivo y
difícil camino que ellos me han ayudado a conducir y facilitar a lo largo de
este tiempo.
No olvido a mis compañeros
de yoga (voy a obviar el -as/-os que nos diferencia tan habitualmente) que con
su saber, han sido punto de apoyo, comprensión y alivio en mis avatares.
A unos meses del comienzo
de mi práctica de yoga en “YENTDA”, (septiembre de 2010) M. Carmen nos pidió
que escribiésemos sobre lo que era el yoga para nosotros. Yo escribí lo
siguiente entre enero y febrero de 2011:
Namaste:
Hasta esta palabra era
nueva para mí en septiembre cuando comencé en YENTDA. No era nuevo el yoga,
porque ya lo practiqué en otro centro (lo dejé durante seis años, después de
practicarlo dos) Pero sí era nueva la proyección, el concepto y visión de la
práctica en Yentda
¿Qué fue lo que cambió o empezó
a cambiar en mi vida con el yoga? Pues yo: empiezo a ser consciente de mis
cambios de humor o mi reacción ante algún dicho o acontecimiento, a relajar la
tensión, la respiración....
Casi siete años después el
yoga para mí es una herramienta de trabajo personal que me aporta flexibilidad,
serenidad y conocimiento de mí misma. Me proporciona recursos para relajar,
gestionar y conducir las emociones y sentimientos. Soy más consciente de mis
capacidades, limitaciones, cualidades, errores y aciertos.
Marina. Grupo de las 18.00:
Julio de 2010
"En octubre van a ser tres años que asisto a
clases de yoga. Empecé porque tenía molestias físicas, aunque también sentía
mucha curiosidad sobre la relajación. Poco a poco mi cuerpo físico fue
adquiriendo elasticidad y soltura hasta un punto impensable para mí, pero no
solo he mejorado a nivel físico sino también a otros niveles.
He aprendido a perdonar y a perdonarme a mi misma,
a no sentirme mal si alguien no me corresponde como yo espero que lo haga, a
saber decir No cuando quiero decir No.
Procuro pensar en positivo y me está dando muy
buenos resultados, aunque no es fácil procuro llevar a mi vida diaria todo este
aprendizaje. La práctica del yoga me ha hecho reflexionar sobre muchas cosas.
Ahora soy más consciente y comprendo cosas que
antes no entendía, me encuentro más fuerte para superar los problemas que el
destino me ponga en mi camino. Mi mente “simiesca” –como dice mi maestra Mª
Carmen- ya no va de rama en rama, está donde tiene que estar, en el aquí ahora,
o al menos lo intento. Me siento más ligera no solo de cuerpo, también de
mente, es como si me quitara un gran peso de encima.
He aprendido a ser más tolerante con los demás y
conmigo misma, a no preocuparme tanto por las cosas porque ello me causa mucha
ansiedad.
El yoga me ha ayudado a mejorar en todos los
niveles, físicamente, emocionalmente, mentalmente y espiritualmente.
Mª José Sánchez:
Julio de 2010
EL LADO SERENO DE LA VIDA
La vida es difícil. Esta es una de las grandes
verdades que aprendemos “viviendo”. Así, estamos felices por haber terminado
finalmente nuestros estudios y ya nos tenemos que enfrentar al problema del
paro.
Disfrutamos una tarde con los amigos y al salir
del bar nos torcemos un tobillo… En fín, que la vida nos muestra dos caras, una
más agradable y otra no tanto.
He ido aprendiendo que estos dos lados de la vida
son importantes, pues así crecemos espiritualmente, ampliamos los límites de
nuestro Yo. Así, el hecho de vivir con estrés, de pasar múltiples jornadas bajo
el dictado del reloj, me ha hecho valorar
cada vez más el lado sereno de la vida. Y
aquí es donde juega un gran papel el yoga y las clases con nuestra querida
maestra Mari Carmen.
Frente a momentos de tensión, de correr, de hacer
varias cosas a la vez en el menor tiempo posible, veo nuestras tardes en las
clases de yoga donde el reloj parece quedarse mudo y el tiempo y las prisas no
importan. Nuestra espalda está erguida, la respiración es profunda y relajante,
la conversación y el encuentro cercano y afectuoso. La mente se aquieta (o
casi) en la meditación, la concentración y el sudor afloran en las distintas
asanas, las energías positivas se unen en la recitación de mantras. Pero sobre
todo, está el aroma positivo, amoroso y sencillo que nos envuelve en todo este
trabajo personal. Es el trabajo de nuestra maestra y la lección que podemos
aprender para nuestras vidas cotidianas.
Rosa María Cano. Grupo de las 20,00:
Julio de 2010
Vivimos en un mundo estresado, todo son prisas,
carreras, exigencias, agobios… lo que equivale a ansiedad ¡que rollo! Si además
has tenido una vida complicada, unas experiencias que te han ido marcando, y
para colmo tu trabajo te hace vivir situaciones diarias de tensión, terminas la
semana agotada, como era mi caso.
Había probado actividades lúdicas y deportivas
como: natación, gimnasia de mantenimiento, gimnasia pasiva, aerobic, flamenco,
bailes de salón, circuito de máquinas en gimnasio tradicional, danza del
vientre… hasta que ¡por fin! Dí con lo que andaba buscando, EL YOGA.
Probé varios meses en otros centros de Yoga, pero
el yoga que yo necesitaba lo encontré con Mª Carmen Oliva; es realmente lo que
yo demandaba, una actividad física que hiciese dos funciones: una mantenerme
bien físicamente y otra encontrarme mejor anímicamente; pero todo ha ido mucho
más lejos, porque el tipo de yoga que practicamos es también espiritual, es ir
más adentro y sacar todo lo bueno que tenías escondido dentro de ti y ni tu
misma sabias que lo tenías, es darte cuenta poco a poco de cómo te ha ido
cambiando el día a día, en el trabajo, con tu pareja, en la familia, con los
demás, y ves que está variando el modo de enfrentarte a las dificultades que
encuentras en tu camino, y sientes una gran satisfacción personal cuando eres
capaz de afrontar con fortaleza cosas y situaciones que en otras épocas vividas
era impensable que las superases y ahora lo estás haciendo.
Todo esto me hace reflexionar sobre ¿qué me ha
aportado el yoga? además de lo dicho.
En primer lugar me ha enseñado a respirar bien, a
controlar mi respiración, a poder sentirla en diferentes partes del cuerpo, a
centrarme en ella, y esto me ha ayudado a sobrellevar momentos tensos, a
conciliar el sueño en noches complicadas, a contar hasta cinco antes de tener
una reacción impulsiva…
Soy capaz de centrar mi atención en el aquí y
ahora, en lo que estoy haciendo en ese preciso momento y eso para mí es un
triunfo, al tener una constante agitación mental que no descansa ni durmiendo.
Además me estoy iniciando en la impresionante
experiencia de la meditación, tanto activa como pasiva y ese es un mundo lleno
de estímulos, de sensaciones nuevas, que abre tu mente hacia un conocimiento
desconocido hasta entonces.
También he mejorado mi postura, la flexibilidad,
ha sido un verdadero logro este encuentro.
Me ha dulcificado el carácter, he olvidado de
algún modo mis problemas y preocupaciones, y estoy en una fase de buscar lo
positivo de las cosas y no sólo lo negativo, porque si miras a los lados
siempre ves a alguien peor que tú, así que es más reconfortante ser agradecida
por lo que se tiene y seguir aprendiendo de la vida.
Además el yoga me está cambiando tanto por dentro
como por fuera, me está enseñando a observarme a mí misma, a los demás y a todo
lo que me rodea; ahora analizo cómo actúo y por qué y lo que siento, pues me he
dado cuenta que aprendo de mis propios errores y así puedo mejorar y coger las
riendas de mi vida para conseguir ser cada vez mejor persona."
De Alberto Peña. Grupo de las 9,30
Mi maestra de yoga me preguntó hace poco sobre que me aportaba el yoga y a mi parecer es una magnífica pregunta. Así pues vayamos por partes.
Para empezar me ha permitido conocer una disciplina sobre la que pulula un desconocimiento bastante severo. Una disciplina que permite encontrar el, tan ansiado y difícil de alcanzar, equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu.
El yoga me ha aportado el ser consciente de las capacidades de mi propio cuerpo para así poder, día tras día, ir un poco más allá sin forzarme o hacerme daño.
El yoga me ha aportado la capacidad de alcanzar una paz mental y una serenidad como pocas veces he tenido en mi vida, dejando atrás tormentas y sufrimientos innecesarios.
El yoga me ha aportado una serenidad emocional, así como las herramientas con las que mantener o recuperar dicha serenidad.
El yoga me ha aportado el acercarme a toda una rama desconocida y fascinante de disciplinas mentales, emocionales y filosóficas que han mejorado mi vida y que no habría podido conocer de otro modo.
Aunque la principal aportación del yoga a mi vida es, sin lugar a dudas, el poder disfrutar de mis seres queridos en paz y armonía.
Alberto Peña.