17.3.22

DONDE HAY AMOR DESAPARECE EL EGO

 


Donde hay amor desaparece el ego.

De la individualidad a la Unidad.

El amor tiene que ver con unión, el ego con separación (pecado)

Lo contrario al amor no es el odio, es el miedo.

Debemos liberarnos de los juicios, ya que ellos nos mantienen en el ego.

 

Estamos viviendo nuestro karma. Un karma por el que transitamos sin ser conscientes de que fue creado por nosotros, semillas que plantamos en forma de pensamiento, palabra, acción y omisión.

El yoga nos ayuda a tomar consciencia de ese proceso y a poder cambiarlo plantando semillas diferentes.

También nos enseña a tomar consciencia de la unión de todo lo que somos (cuerpo, mente y espíritu) y a la vez de nuestra unión con todo lo que existe (interdependencia).

Las asanas preparan nuestro templo interior para recibir la energía del amor incondicional.

Una mente y cuerpo tensionados y rígidos debido a las emociones negativas nos dificulta el tránsito de esta energía sutil.

La respiración nos ayuda a relajarnos, a interiorizar y a favorecer la conexión con el potencial de amor y sabiduría que habita en nuestro interior.

La meditación nos favorece la conexión interior mediante la focalización de nuestra atención. Manteniendo ésta, nos conduce a la concentración, ésta a la percepción y, a su vez, ésta a la sensibilidad.

Esta sensibilidad nos conecta con los campos más sutiles de la Conciencia, nuestro vasto mundo interior, el núcleo, nuestra esencia.

Encima se encuentran todas las capas de cebolla de lo aprendido: familias, sociedad, amigos, gobierno, etc.

Quitarnos todas esas capas de cebolla en las que se instala nuestro ego será importante para acceder y permanecer en contacto con nuestro interior, nuestra autenticidad.

Entender nuestro mapa interior (personalidad) nos servirá para adelantarnos a aquella parte de nuestro ego que se apropia de nuestra voluntad y que de una manera mecánica nos lleva -una y otra vez- a recorrer el mismo camino.

Al meditar y observar lo que va saliendo en nuestra mente, vamos conociendo ese mapa interior (programación de la personalidad con la que venimos, más lo aprendido).

Cuando -aunque sea por un momento- traspasamos esa personalidad (individualidad) será como dejar de ser una ola para darnos cuenta del vasto océano al que pertenecemos.

Si no nos damos cuenta de este proceso como vía de autotransformación, el sufrimiento será el camino a recorrer para conectar con nuestro interior y nuestra sensibilidad.

Al conectar con esa sensibilidad, el rígido hielo se convierte en agua y éste en vapor.

En este proceso, de lo burdo a lo sutil, se va produciendo la transformación.

El ego con sus emociones negativas y burdas nos lleva a sentir rigidez y tensión en nuestro cuerpo/mente y en este estado ni la respiración ni el Chi circulan libremente.

Cuando nuestro cuerpo/mente se relajan entramos en el estado ideal para transportar la energía de la vida a través de la respiración. Se realiza entonces una conexión de fuera hacia dentro y aquello que mantiene la vida enciende nuestra chispa interior haciéndonos recordar lo que realmente somos: Almas teniendo esta experiencia humana, despertando del sueño de la inconsciencia para entrar en el mundo de la Conciencia.

 

Mary Carmen Oliva (YENTDA)